martes, 16 de septiembre de 2008

Hipocresía y Capitalismo

De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.

Benjamín Franklin


Ni soy economista, ni soy analista política, ni este blog pretende tratar estos temas, pero cada día que pasa está más claro que algo huele a podrido en el Sistema y no hay que estar especialmente cualificado para darse cuenta.

Pongamos un ejemplo reciente: Durante estos meses de verano, cuando todos teníamos la vista en los Juegos Olímpicos, de pronto nos enteramos de que la “malvada Rusia” había invadido territorio de la “desvalida Georgia” ante el espanto de nuestros dirigentes y de los medios de comunicación. ¡Los temibles rusos habían aprovechado un evento que promueve los más altos ideales para iniciar una guerra!

Recapitulemos: No sé si alguien recordará que, durante el gobierno de Clinton, EEUU tomó un papel activo en los realinamientos de las fronteras de la antigua Yugoslavia que culminó con la secesión no legítima pero reconocida de Kosovo. Sin embargo, EEUU también intentó promover la inclusión en la OTAN de los territorios anteriormente soviéticos, uno de los cuales era Georgia. Recordemos que allá por 1990 Georgia intentaba retirar el estatus autonómico de sus zonas de etnia no georgiana, y estas zonas se proclamaban (al igual que Kosovo) estados independientes. A diferencia del caso de Kosovo, sólo Rusia les garantizó su autonomía de facto. ¿Por qué EEUU defendería a Kosovo por un lado mientras por el otro quería meter a Georgia, entre otros, en la OTAN?

En 2003, Bush invade Irak y, aprovechando el desconcierto, además de obtener el derecho a establecer bases militares en las repúblicas de Asia Central antes soviéticas, promovió la construcción de gasoductos que no pasaran por Rusia, cuando desde tiempos de la URSS, Europa Occidental se abastece (en casi un 40% de su consumo total) del gas que llega de Rusia a través de gasoductos que pasan por Lituania, Polonia y Ucrania.

Recordemos que cuando los americanos apostaron por la inclusión de las repúblicas antes soviéticas en la OTAN hubo voces discordantes. Una de esas voces fue Alemania, y mirad por dónde, se acordó formar un consorcio para construir un gasoducto submarino que uniera directamente los yacimientos de gas rusos a Alemania, saltándose a los anteriores intermediarios. Y de repente Polonia accede a alojar los “misiles de defensa para protegernos de la amenaza iraní”, que Rusia sin embargo consideró que estaban apuntando en su contra. ¡Qué casualidad!

Entonces ¿qué ha pasado en Osetia del Sur y Abjazia? ¿Hay algo de verdad en la historia que nos han vendido?

En febrero, Kosovo se transformó en un estado independiente legítimo apoyado y reconocido por EEUU y muchos países de Europa occidental. ¿Acaso la lógica de la maniobra no debía aplicarse igual a los territorios de la antigua URSS? ¿No era acaso la de esas zonas la misma situación que la de Kosovo? Rusia entendía que sí, y autorizó el establecimiento de relaciones directas con Osetia del Sur y Abjazia.

En abril, EEUU propuso introducir a Georgia y Ucrania en la OTAN, pero Alemania, Francia y Reino Unido se negaron sabiendo que resultaría ser una provocación a Rusia. En ese momento, el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, que no es más que una marioneta, vio que iba a perder cualquier esperanza de mantener Osetia del Sur y Abjazia bajo su control, así que aprovechó los JJOO para invadir los territorios independentistas, esperando recibir ayuda americana (y, con suerte, de toda la OTAN). Pero Rusia contestó inmediatamente aplastando al ejército georgiano. Si esto lo hace EEUU, estamos “defendiendo la libertad” pero lo hace Rusia y nos llevamos las manos a la cabeza.

Pero lo importante de todo esto es el fondo del conflicto: El Gran Capital y su guerra por el dominio sobre los recursos energéticos y sus rutas. Todo este paripé que hemos vivido este verano no ha sido más que eso. Más sangre, esta vez por gas en lugar de petróleo, pero más sangre al fin y al cabo. Y todo esto no es más que un triste ejemplo de la manipulación a la que se nos somete y de la hipocresía de nuestros representantes gubernamentales, que se llenan la boca de palabras como "libertad" o "democracia" mientras alientan estos ridículos conflictos.

Uno no puede dejar de preguntarse a qué se dedican exactamente los periodistas de este país. Tenemos que aguantar horas –y horas- de insulsos debates sobre la niña de Rajoy o la nariz de la princesa Letizia, pero ¿a ningún “periodista” se le ocurre hablar sobre política más allá de las cuatro consignas lanzadas por los propios partidos? ¿O es que también han sido comprados?

Como decía Friedrich Nietzsche, el valor de un espíritu se mide por su capacidad para soportar la verdad. ¿Preferimos seguir manipulados, oyendo estupideces de mal llamados profesionales del periodismo, que lo único que hacen es emitir las versiones oficiales sin ningún tipo de actitud crítica? No. No podemos querer eso.

A pesar del gran poder que ha demostrado tener el gran capital para comprar incluso algunas almas, hay voces que no se han vendido. Y, a pesar del boicot de los mass media, esas voces deben ser oídas. Por eso, hoy quisiera pediros que leáis el discurso del periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez, premio Ortega y Gasset 2008. A pesar de haber hablado ante dirigentes políticos y decenas de periodistas, es más que probable que no hayáis leído nada sobre sus palabras. No hay mejor despedida que esta para demostrar la veracidad del famoso proverbio chino: Cuando el dinero habla, la verdad calla.

"Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo….

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar. No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas. Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas. Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos. Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias."

5 comentarios:

cabeza grabadora dijo...

Sí somos hipócritas, sí, al menos yo lo soy. Se nos compra por tan poco. Conseguimos dormir por las noches gracias a que cada día decidimos mirar hacia otro lado. Tenemos miedo, terror, a perder lo que ingenuamente creemos poseer; miedo a que nos quiten el plato de lentejas envenenado por el que cada día vendemos a nuestros iguales.

Buen comentario, yo, te felicito por la reflexión y la asequibilidad del planteamiento. ¡Ojalá algún periodista que otro tomara nota de tu honradez!

Victor Vilca dijo...

Muy bien, totalmente de acuerdo contigo. Pensaba que era el único que pensaba así!!!!
Cuándo venías a Barcelona?

Dios dijo...

Madre mia, eres preciosa...

Miguel A dijo...

Es posible que no sea muy popular, pero la hipocresía no es característica del capitalismo, sino de la vanidad de la condición humana. Por lo menos en el capitalismo su puede combatir, al contrario de lo que pasa en los totalitarismos y socialismos con distinto grado de democracia.

Si puedo platear seria y líbremente el asunto es por vivir en un mundo más capitalista que otra cosa. Cuando el sistema capitalista empieza a fallar porque se conceden privilegios/
(leyes privadas) que perturban la competencia libre y general. Cuando se vuelve a la Edad Media totalitaria es cuando nos pasan cosas como las de LEhman Brothers etc.
Por otro lado está la cuestión del empleo de la fuerza. la Geopolítica es complicada y de ella se culpa generalmente a EEUU, olvidando con frecuencia la perniciosa irrupción de Jimmy Carter y sus malhadados cacahuetes. En este escenario participan todos, especialmente los franceses, los países musulmanes que se creen con dercho divino a adueñarse del petróleo, y tantos otros. El Estado Ruso actual tiende a convencer con venenos, cárcel etc. a sus disidentes.
En cuanto a la política de los Balcaneses es harto complicada y en ella el totalitarismo islámico (y la masacre de los cirstianos) tienen mucho que ver.
Acerca de las armas, a muchos les horrorizan, pero son industria e innovación, las verdaderas armas son los pensamientos de los indivíduos. Nos horroriza que vendamos armas a Israel, pero se olvida que se venden 10 veces más armas a países tan poco tolerantes como Iran, Irak (cuando Sadam H), Siria, etc. No hace tanto, en Ruanda, se llevaron a cabo holocaustos con machetes, en 1809 las "alarmas" pontevedresas se enfrentaron al ejército napoleónico con poco más que chuzos y hoces, derrotando al ejercito de NApoleón en la batalla de Puente Sampayo. Ponerse ñoño con la lucha por los recursos no conduce a nada. LA innación del resto de estados demcráticos, a los que les resulta más cómodo que otros se jueguen el bigote, eso, sí que es pernicioso.

Miguel A dijo...

Es posible que no sea muy popular, pero la hipocresía no es característica del capitalismo, sino de la vanidad de la condición humana. Por lo menos en el capitalismo su puede combatir, al contrario de lo que pasa en los totalitarismos y socialismos con distinto grado de democracia.

Si puedo platear seria y líbremente el asunto es por vivir en un mundo más capitalista que otra cosa. Cuando el sistema capitalista empieza a fallar porque se conceden privilegios/
(leyes privadas) que perturban la competencia libre y general. Cuando se vuelve a la Edad Media totalitaria es cuando nos pasan cosas como las de LEhman Brothers etc.
Por otro lado está la cuestión del empleo de la fuerza. la Geopolítica es complicada y de ella se culpa generalmente a EEUU, olvidando con frecuencia la perniciosa irrupción de Jimmy Carter y sus malhadados cacahuetes. En este escenario participan todos, especialmente los franceses, los países musulmanes que se creen con dercho divino a adueñarse del petróleo, y tantos otros. El Estado Ruso actual tiende a convencer con venenos, cárcel etc. a sus disidentes.
En cuanto a la política de los Balcaneses es harto complicada y en ella el totalitarismo islámico (y la masacre de los cirstianos) tienen mucho que ver.
Acerca de las armas, a muchos les horrorizan, pero son industria e innovación, las verdaderas armas son los pensamientos de los indivíduos. Nos horroriza que vendamos armas a Israel, pero se olvida que se venden 10 veces más armas a países tan poco tolerantes como Iran, Irak (cuando Sadam H), Siria, etc. No hace tanto, en Ruanda, se llevaron a cabo holocaustos con machetes, en 1809 las "alarmas" pontevedresas se enfrentaron al ejército napoleónico con poco más que chuzos y hoces, derrotando al ejercito de NApoleón en la batalla de Puente Sampayo. Ponerse ñoño con la lucha por los recursos no conduce a nada. LA innación del resto de estados demcráticos, a los que les resulta más cómodo que otros se jueguen el bigote, eso, sí que es pernicioso.